¿Para qué sirve un sistema operativo?
Cuando nos preguntamos para qué sirve un sistema operativo, la respuesta está en las funciones que cumple día a día, aunque a veces no las notemos. Podemos resumirlas en tres grandes apartados:
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Plataforma base de ejecución de aplicaciones: Sin el sistema operativo, no sería posible instalar ni ejecutar ningún programa. Es él quien permite que podamos abrir un navegador de internet, jugar, escuchar música o trabajar en un procesador de texto. En otras palabras, es el escenario donde los programas “actúan”.
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Administrador de recursos: Cada vez que usamos la computadora, se están moviendo cientos de procesos al mismo tiempo. El sistema operativo se encarga de distribuir de manera ordenada el uso del procesador, la memoria RAM, los dispositivos de entrada y salida y el disco duro, para que no existan conflictos entre las aplicaciones y todo funcione de forma equilibrada.
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Interfaz con la computadora (máquina extendida): Nos facilita la comunicación con el equipo. En lugar de tener que escribir comandos complicados, podemos usar menús, íconos, ventanas y atajos que hacen mucho más sencillo el trabajo, incluso para quienes no tienen conocimientos técnicos.
Gracias a estas funciones, un sistema operativo no solo hace posible que la computadora trabaje, sino que también sea accesible y amigable para el usuario.
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